Gracias amigo…

Ese maldito lunes llegó. Ese maldito día en el que te rendiste, en el que decidiste que ya no podías seguir luchando y que ya no querías vencer a lo inevitable. Y simplemente decidiste tumbarte a esperarme.

El tiempo es inexorable e inapelable. Mierda de reloj. Poco a poco has ido cayendo sin entender por qué esa pelota a la que siempre atrapabas, ahora corría más que tú. Mirándola pasar a tu lado, desafiante, mientras tu ya blanco hocico y tus borrosos ojos la seguían, comprendiendo, con la sabiduría que da la edad, que ella nunca podría ganar. Y no podría ganar porque la pelota no tenía sentimientos y tu has vivido una vida plena de ellos, con el amor y el cariño de quienes siempre te han rodeado y querido.

No lo entendías… ¿o sí?. Simplemente llegó un lunes cualquiera y decidiste tumbarte, decidiste no luchar más y  esperar a que yo,  tomara por tí una decisión que hace tiempo me indicabas con tus ojos pero que yo no quería ver… Y llegué, y estuvimos un rato como antaño, tu con tu cabeza sobre mis piernas, agradeciéndome mis caricias y temblando, no de miedo, del maldito miedo que estos últimos tiempos te atenazaba cuando te aventurabas en la negrura de “tu” jardín, cuando veías que te caías o que no podías correr… ese miedo que te hacía volver hacia tu casa rápido, allá donde te sentías seguro.

Temblabas ante la emoción de saber que había llegado para liberarte de tus angustias y tus dolores, disfrutando de cada una de las caricias que yo te daba con el alma. Y, pese a tus temblores, pese a saber que me estabas dando la señal, simplemente estabas conmigo, disfrutando de esa unión que siempre nos ha caracterizado…

El jueves, ese día elegido te dirigiste con paso inseguro hacia las batas verdes que con tantos ladridos y gruñidos les has reprochado, ésta vez en silencio, en calma, con paso vacilante pero a la vez firme, con nuestra ayuda, sabiendo que mientras nosotros aún nos agarrábamos a un clavo ardiendo, tu destino estaba decidido y era el que querías.

Simplemente te tumbaste, tranquilo, relajado, sin temblar… con la cabeza en mis piernas y la mano de tu madre acariciándote… ni una protesta, ni un gruñido. Solo disfrutando de nuestro olor y de nuestras caricias. Una breve pero intensa mirada a ambos, a modo de despedida y luego la paz. Te fuiste suavemente de nuestro lado, sin echar de menos ni reprochar ni un minuto de nuestra vida juntos.

Ahora te lloramos intensa y desconsoladamente pero algún día esas lágrimas se transformarán en alegría por los momentos vividos, por esos amigos que gracias a ti conseguimos, por esas tardes en el parque, por esas mañanas en el campo, por esos cientos de kilómetros recorridos juntos, sin hablar, solamente disfrutando de nuestra presencia y de la naturaleza…

Gracias amigo por esas miradas, por esa comprensión, por aceptarnos tal y como somos, sin mirar nuestros defectos, perdonando nuestros errores… gracias por acompañarnos cuando más falta nos hacía, gracias por esos besos que salían de tu alma, por esas risas y por esos lloros, por esos momentos de paz junto a nosotros… gracias por todos y cada uno de los minutos que has pasado a nuestro lado, por dedicarnos tu vida, por permitirnos verte crecer, jugar, correr, dormir… gracias por ser el hermano mayor de Carlos y de Diego, que ahora te lloran porque no entienden por qué te has ido, pero que algún día comprenderán que les has dado lo mejor de ti.

Pero sobre todo gracias por ser parte de nuestra familia y el amigo más fiel que hemos podido tener y soñar nunca. Seguramente algún día volveremos a estar juntos allá donde hayas ido y volveremos a jugar con la pelota como antaño. Volveremos a estar unidos para siempre allá donde no existen relojes y no se entiende del paso del tiempo y podré volver a abrazarte y acariciarte y sentir tu respiración profunda y firme que tanta tranquilidad me transmitía.

Gracias simplemente por ser el mejor AMIGO que hayamos podido tener…

-Borken-

One Response to “Gracias amigo…”

  1. Jose y Kathy Says:

    Pablo y Beatriz,
    Nos habéis hecho llorar a lágrima viva… No ser amantes de los “pets” (sobre todo yo que Kathy tuvo uno) no significa no tener sentimientos y sabemos apreciar que Tango era más que un perro para vosotros…
    Vuestras palabras han sido emocionantes, de lágrimas de verdad, aunque a lo peor os parece difícil…
    Me alegro de tener unos hijos como vosotros…

    Papá y Kathy

Leave a Reply

Navigation

Search

Archives

Septiembre 2010
L M X J V S D
« May    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Other

Syndication