La vida en la tribu era bastante dura hasta que llegó el Gran Cacique, se dedicaban a recolectar lo que buenamente la naturaleza tenia a bien cederles para subsistir, ya fueran frutos de la tierra o animales para la caza, que en muchas ocasiones les convertían a los mismos cazadores en víctimas de su presa.
No tenían un lugar fijo donde asentarse sino que viajaban continuamente detrás de las emigraciones de sus presas y de las zonas donde mas comida pudieran encontrar según la estación del año.
Sin embargo cuando nació el Gran Cacique todo cambió. Si bien en un principio no parecía que fuera a sobrevivir a la edad adolescente, debido a su debilidad infantil, lo cierto es que su carencia en fuerza física la mitigaba con la gran capacidad que tenía para idear soluciones a los más diversos problemas y aprender de otras tribus con las que nos cruzábamos.
Pese a que no estaba en una de las familias con mayor rango dentro de la tribu, su inteligencia y facilidad para comunicarse con cualquiera por raro que hablara, y el tener una edad similar al Jefe de la tribu puesto que el anterior había fallecido prematuramente y se tuvo que hacer cargo de la tribu su hijo mayor, le acerco a este para hacerle de interprete y así evitar las muchas peleas que siempre se tuvieron por la mala comunicación entre la tribu y sus vecinos.
Cuando apenas era aun un adolescente, y sin haber todavía pasado por el momento en que todo joven se convierte en hombre, se produjo una lucha de poder entre dos jóvenes con mucha energía y poco cerebro y el jefe de la tribu. El futuro Gran Cacique aplicó se sumó a la facción de su Jefe natural y dieron muerte a la facción rival, sin embargo el Jefe calló gravemente herido y posteriormente murió.
No teniendo hijos que le sucedieran en el liderazgo ya que había muerto muy joven y no había podido aun engendrar un heredero, nuestro pequeño Cacique decidió que debía actuar muy rápido para evitar una lucha interna por el poder, de modo que habló con el médico de la tribu para que esperara hasta el día siguiente para dar la noticia y mientras todos dormían aprovechó para provocar un incendio que se cebó en las casas de los mayores enemigos que tuviera en su ascenso al poder.
Tras el incendio, y confirmada la muerte del jefe de la tribu, nuestro protagonista se propuso como líder y gracias a que tenía muy buena imagen por su inteligencia y no había ningún otro que tuviera ganas de tomar el poder, fue elegido.
Entre sus actuaciones figuraron la de asentarse y empezar a cultivar el campo como hacían ya muchas otras tribus con las que se habían encontrado.
Empezaron a criar animales y construir empalizadas para protegerse de enemigos y fieras.
Crearon una serie de armas, lanzas, arcos y flechas, escudos, etc., para combatir contra sus vecinos haciéndose con sus terrenos y dominando una basta extensión que les garantizó una seguridad de la que nunca habían gozado.
Organizo las cacerías, planificando cada una de ellas al milímetro para evitar la perdida de vidas de entre los habitantes de la tribu.
Observo que muchas de las enfermedades estaban relacionadas con modos de vida y costumbres de la tribu por lo que empezó a impartir órdenes, bajo graves castigos si se incumplían, como fue la obligación de no comer sin lavarse las manos antes. Otras fueron mas difíciles de que acataran, como por la que prohibía lacerarse el cuerpo bajo expulsión de la aldea en tanto no cicatrizaran las heridas, ya que en los rituales de iniciación siempre había la norma de hacer sangrar al iniciado.
Pese a todo, mientras duró el gobierno del Gran Cacique la tribu se convirtió en la más próspera de la zona, su población aumentó de manera increíble y consiguieron un nivel de desarrollo que les sirvió para ir fundando una sociedad muy avanzada para la época. Por todo ello, y unido a su vida discreta, recluido en una casa modesta, retirada en lo mas alto del poblado, debido a los problemas de salud que nunca le habían abandonado desde su infancia, hizo que sus vecinos le empezaran a considerar algo mas que un hombre, se fue diluyendo la imagen de su padre, muerto cuando el aún no había nacido, y le crearon otro de orígenes divinos.
Pero todo tiene un fin y al final al Gran Cacique también le llegó la hora, cuando aún era relativamente joven las fuerzas le abandonaron y el grupo de sus mas allegados le sacaron de noche y lo quemaron, según ordenó en una de sus leyes, lejos del poblado.
No tuvo mujer por lo que tampoco tuvo heredero y el poder fue tomado por una de las facciones más beligerantes. Esta empleó la imagen del antiguo Cacique para que se cumplieran sus deseos, endureciendo aún más los castigos y beneficiándose en provecho propio del trabajo realizado.
Así convirtieron al antiguo líder en Dios justiciero, fundador de su tribu, mandaron que se cediera una gran parte de los bienes del poblado y del tiempo de los varones mayores de diez años en provecho de la voluntad del recién nacido Dios para construir, donde antes tenía este una modesta casa, una gran edificio donde morarían sus descendientes, a la sazón los actuales líderes, obligación que se convirtió en norma aún después de terminar dicho edificio para provecho de los deseos de estos actuales líderes. Y extendieron dichas normas y leyes de la nueva religión a todas las tribus próximas, usando para ello el poder militar que habían conseguido bajo el antiguo régimen, entonces como defensa de sus fronteras ahora como arma de ataque. Crearon otros edificios en las tribus conquistadas donde colocaron seguidores afines a sus intereses y que se encargaron de que las mismas leyes que imperaban en su aldea imperasen en las otras, estos seguidores se escogían entre los hijos primogénitos recién nacidos de las familias de dichas aldeas, las hijas también eran llevadas a las casas pero a estas se las escogía cuando eran algo mayores, ocho o nueve años, y no para dirigir las poblaciones sino para servir a los líderes.
Por un período muy largo, las antiguas normas dictadas por el antiguo líder se convirtieron en leyes divinas para evitar el castigo celestial, y las nuevas normas creadas por sus sucesores se aplicaron con mayor rigor aún. Entonces en una de las aldeas conquistadas, de entre los escogidos para estas casas, se encontraron dos hermanos, hijos de un cabrero, un niño, primogénito, y su hermana menor, que llego a la casa cuando este ya llevaba once años viviendo entre aquellos muros.
El joven era uno de los mas destacados e inteligentes miembros de aquella casa, y tenían los mayores muchas esperanzas puestas en el, además, pese a tener un carácter tranquilo, tenía una gran altura y un físico que todos los que estaban cerca se sentían intimidados por su presencia, por su fuerza y belleza, apodándole en la casa con el apodo de “toro” por el tamaño, y “hermoso”, su hermana, de carácter mucho mas rebelde, fue llevada a la casa a la fuerza y encerrada en una celda durante dos semanas puesto que en el traslado se había atrevido a morder a un iniciado de los que la acompañaban.
Al joven le permitieron entrar en la celda para intentar hacerla comprender que era el deseo de Dios el que ella estuviera allí, sin embargo la niña se puso a llorar cuando lo vió y le contó todo lo que no entendía de la nueva religión.
Con el tiempo la niña aceptó su situación pero su carácter se fue perdiendo en una depresión que la hizo caer enferma, su hermano la vio apagarse y empezó a cuestionarse todo lo que le habían enseñado desde pequeño, los profesores decidieron alejarlo de su hermana porque veían que le estaba influyendo muy negativamente por lo que lo trasladaron a la casa madre, a la primera que se había construido.
En la casa madre el joven conoció la aldea donde vivió el Dios y decidió conocerla de cerca, debido a que tenían prohibido salir de los muros de la casa salió de noche saltando el muro trasero y bajó al pueblo, allí intento hablar con los pocos labriegos que se encontró pero huían tan pronto le veían con su ropas de la casa, hasta que encontró un niño que no salió huyendo sino que se quedo mirándole con curiosidad.
El joven se sentó y le dijo que se acercara para que le contase que ocurría en el pueblo, por que le tenían miedo, entonces el niño le contó todo lo que le habían contado sus padres, que a su vez les habían contado los suyos, sobre aquel a quien llamaban Dios, le contó como progresó la aldea con el, le contó las normas que dictó y le contó como cambió todo al irse aquel, como ahora la gente tenía miedo a salir a la calle, como las cosechas iban mal y la gente caía enferma, como a pesar de todo los nuevos líderes no ayudaban sino que les castigaban mas precisamente por tener problemas, como si la cosecha era mala el granjero era azotado por no hacer que fuera mejor y otras cosas peores.
Tras aquella conversación volvió a la casa triste y lleno aún mas si cabe de dudas, le recibió una de las niñas que les cuidaban y se le ofreció, al verla, apenas tendría unos años mas que su hermana, se acordó de esta y se le revolvió el estómago, la apartó y fue al cuarto donde estaba el anciano Jefe de la casa lleno de preguntas que hacerle y cuando este le recibió y comenzó a escucharlo ordenó que le encerraran para ser devuelto a su aldea, que no estaba allí para cuestionar a su Dios sino para aprender a aceptar sus designios y no ponerlos en duda, que sería encerrado durante cuarenta días a pan y agua para que con la meditación aprendiera a acatar sus deseos.
El joven, de mucha mayor complexión que los dos iniciados que acudieron a la llamada del Jefe de la casa, les empujó y empleando un palo con el que se apoyaba el anciano, les abrió la cabeza a ambos y luego, lleno de ira, golpeó al viejo hasta matarlo, para luego huir de allí.
Entró en su aldea de noche y fue a la casa, allí redujo al que estaba en la puerta fácilmente y le preguntó por su hermana a lo que le dijo este que se encontraba en la habitación del Jefe de la casa por lo que entró en el cuarto y vio a su hermana tirada en el suelo y sangrando por la boca, el jefe intentó echarle bajo amenaza de ser castigado como ella por desobedecer la ley de Dios por lo que el joven le agarro el cuello y empezó a apretar hasta que dejó su superior de moverse.
Marchó con su hermana a la antigua casa de sus padres, la cual estaba abandonada, y allí se le sumaron vecinos con palos y hachas que habían oído el escándalo y estaban hartos de la tiranía de la nueva religión. La joven, gravemente enferma, le dijo que fuera con ellos y les quitara ese yugo el que había despertado por lo que golpeo todas las puertas de las casas de la aldea y se dirigió con la muchedumbre hacia la casa de Dios para acabar con su tiranía, matando a todos los que se les opusieron y prendiendo fuego el edificio.
La revuelta se extendió a otros pueblos y aldeas y la casa madre, tras reponer al gran líder de la religión, decidieron acabar con la revuelta de la manera mas dura posible para evitar posteriores levantamientos, por lo que reunieron a todos los varones de las aldeas afines, les armaron y se dedicaron a atacar a todas las aldeas vecinas y aquellas que les hacían frente asesinaban a todos los habitantes de las mismas.
La guerra terminó en una batalla que enfrentó al líder rebelde, con fuerzas más valientes y capaces pero menos numerosas y peor armadas, contra las fuerzas en nombre de Dios dirigidas por un joven general llamado Gabriel, miembro de la casa madre.
El combate fué muy violento y no había lugar a la piedad por ninguno de los bandos, el joven que lideraba a los rebeldes luchaba con un odio obsesivo ya que finalmente había perdido a su hermana tras dos semanas de agonía, Gabriel luchaba en nombre de Dios.
Tras la batalla la victoria fue de los religiosos y estos recuperaron el control de los pueblos y volvieron a dictar sus leyes bajo pena de muerte, tacharon al joven de demonio que intentó acabar con su Dios pero que fue derrotado por los ángeles que vinieron a ayudarles en la batalla.
El Joven rebelde consiguió escapar. Sin embargo no se volvió a saber de el, se cree que cruzó las montañas del norte y se asentó con lo que quedaba de su ejército en las frías tierras de la estepa, donde sabían que nunca irían a buscarle, otros dicen que murió a consecuencia de las heridas en la batalla y otros dicen que falleció en las montañas. Y otras leyendas dicen que huyo para recuperar fuerzas, que no ha muerto sino que regresará para derrotar a unos hombres que en nombre de un Dios que no existe han abusado de sus paisanos y se han construido un trono de oro sobre las espaldas de estos.
El nombre de este Joven era…, Belial, conocido también en la casa donde vivió cuando era un discípulo como Belcebú.
-Pedro-