Archive for Marzo, 2009

Sentirse querida

Miércoles, Marzo 11th, 2009

A la niña de mis ojos
a la que me hace soñar
porque me siento vivo
cuando a mi lado ella esta
Para ti y por ti yo siento
el amor que llevo dentro
que me llena de vida el alma
para mi eres lo primero
y grito al mundo entero
lo mucho que yo a ti te quiero
Siempre a mí lado
tu tienes que estar
dando forma a mi vida
haciéndome soñar
que contigo esos sueños
se que se harán realidad
Soñé una noche contigo
se que no te podría encontrar
tan dulce y tan bonita
que con un ángel pensé soñar
Te cruzaste en mi camino
no te podía dejar escapar
La mujer que tú eres, no se puede comparar
ni con una estrella del cielo
ni con el mejor tesoro
que el mar nos pueda dar
Y mi mejor sueño, ya lo has hecho realidad
poder tenerte a mi lado
poderte siempre cuidar
para que nunca te falten mis besos
y siempre poderte abrazar

Tres.

Adiós

Miércoles, Marzo 11th, 2009

Adiós.

Solo me asomo para decir adiós, ya estoy cansado de hipocresías, de mentiras, de gente falsa que solo pone la cara que le interesa para que los demás crean que es buena persona mientras influye en la gente para hacer daño a una buena persona. Estoy cansado de luchas de poder, de batallas cuyo fin solo es el orgullo personal y que el precio que están dispuestos a pagar algunos por la victoria es excesivamente alto.

He visto niños matar y ser muertos, he visto ancianos orgullosos aprovechando su edad para obtener beneficios mientras que otros en peor situación son ignorados por sus hijos. He visto amigos traicionados y gente buena a quienes las malas lenguas y la envidia ha convertido en villanos, he visto el mal andar a sus anchas mientras el bien se esconde en un rincón.

Este es un mundo hecho para la mentira, para los hombres y mujeres de hierro a quienes no importa echar por tierra la imagen de una persona buena si con ello consiguen vengarse de una afrenta tan grave como fue el que les descubrieran sus maquinaciones, como el delincuente que asesina a su víctima solo porque le sorprendió robando en su propia casa, como el extranjero que recibe más golpes de una banda de racistas solo porque se defiende de sus atacantes.

Yo no quiero convertirme en esto, intento ser justo con los amigos, no hacer mal a nadie, pero tampoco puedo soportar que nadie se crea mejor que yo.

Por todo ello digo adiós, marcho al mundo de mi fantasía, marcho al mundo en que se que estoy a salvo de inquinas de mala gente que solo quiere quedar encima aún a costa de hacer daño a los demás, marcho a un lugar tranquilo donde mis deseos se vean cumplidos y donde el mal no tiene cabida, marcho al mundo de mis sueños…



Marcho a la cama, buenas noches.

-Pedro-

La misión

Martes, Marzo 10th, 2009

Tenía miedo… Sabía que lo tendría cuando llegara la ocasión, pero no imaginaba que el miedo podía ser así. Generalmente cuando temía algo lloraba, pero a fuerza de golpes le habían enseñado a no llorar. Si lloraba se delataba, y si se delataba, algo peor que los golpes le podía pasar. Se lo habían dejado bien claro.

Las manos le sudaban y a duras penas podían mantener el AK-47 sin que se le cayese. Sus ojos estaban rojos pero lograba contener las lágrimas. Notó como sus sentidos se agudizaban prácticamente hasta lo sobrehumano. Oía el suave rumor de sus compañeros que se acercaban sigilosos a las casas, casi imperceptiblemente.

No se atrevía a mirar hacia ellos. Simplemente fijó su mirada en la casa que tenía a menos de treinta metros. Era su objetivo. Llevaba el cañón del arma encarado delante justo de su mirada, como le habían dicho que debía hacer. Las piernas avanzaban pese a que las notaba sin fuerza, casi automáticamente.

No quería llegar, quería irse, quería salir corriendo y olvidar su misión, pero sabía que le matarían. Simplemente no podía huir.

Una serpiente se deslizó delante de él, ajena a su miedo. Silbando se escondió entre un matorral ignorándole. En ése momento se le ocurrió que le gustaría ser ella. No tener un deber que cumplir. Simplemente arrastrarse por la vida buscando comida y sin preocupaciones. Pero él no era ella.

Ya estaba pegado a la pared y oía los suaves ronquidos que provenían del interior de la casa. Suponía que habría unos cuatro enemigos, durmiendo ajenos a lo que se les avecinaba. Comprobó con el dedo el estado del seguro, tal y como le habían enseñado. Estaba quitado.

Respiró profundamente y miró a su compañero. El le indicó que era el momento con un gesto y simplemente suspiró… Tenía que seguir adelante.

La puerta no estaba cerrada. ¿Puerta? Si no era más que un trapo medio sujeto. Entró en la casa y disparó una ráfaga corta, apuntando a los bultos que rebullían debajo de finas sábanas. Mejor disparar antes de dar la oportunidad de que le dispararan. El sonido de las balas impactando en los cuerpos le impresionó. Creía que no los oiría con las explosiones del subfusil, pero creía poder diferenciar el choque de los proyectiles cuando atravesaban la carne, el hueso o cualquier órgano blando. Los chorros de sangre salpicaron las paredes… el olor de la pólvora impregnó la habitación…

Miró por entre el humo. Estaban muertos. ¡Alto! Algo se movió en un lado, alguien a quien no había visto… le apuntó con el subfusil pero no disparó… ¡Mierda! Pero si era un niño… Ojos de no más de trece años que le miraban aterrorizados sin poder moverse ni hablar. Siguió apuntándole…

¡Mátale! Espetó su compañero… ¡Mátale también!. El no obedeció… ¿Cómo iba a matarle si le conocía? Si habían jugado juntos al fútbol hacía unos pocos meses. Era Nwana y tenía trece años, uno más que él. Habían compartido un trozo de cuero al que llamaban pelota poco antes de que él fuera “reclutado” y llevado a la fuerza al campamento de la selva…

“Mátale… mátale ya… es enemigo” Gritaba fuera de si su compañero…

¡Que mierda! Tenía que matarle, era una orden y él era un soldado. Solo tenía doce años pero era un soldado y luchaba por la libertad. Apuntó cuidadosamente a la cabeza, sabiendo que cuando moviera el dedo no volvería a ser un niño de doce años… Nwana seguía sin moverse…

¡Bang!

Ahora si que era un soldado… de doce años, pero soldado de verdad…

-Borken-

¿Quién dice que no fue así?

Martes, Marzo 10th, 2009

La vida en la tribu era bastante dura hasta que llegó el Gran Cacique, se dedicaban a recolectar lo que buenamente la naturaleza tenia a bien cederles para subsistir, ya fueran frutos de la tierra o animales para la caza, que en muchas ocasiones les convertían a los mismos cazadores en víctimas de su presa.

No tenían un lugar fijo donde asentarse sino que viajaban continuamente detrás de las emigraciones de sus presas y de las zonas donde mas comida pudieran encontrar según la estación del año.

Sin embargo cuando nació el Gran Cacique todo cambió. Si bien en un principio no parecía que fuera a sobrevivir a la edad adolescente, debido a su debilidad infantil, lo cierto es que su carencia en fuerza física la mitigaba con la gran capacidad que tenía para idear soluciones a los más diversos problemas y aprender de otras tribus con las que nos cruzábamos.

Pese a que no estaba en una de las familias con mayor rango dentro de la tribu, su inteligencia y facilidad para comunicarse con cualquiera por raro que hablara, y el tener una edad similar al Jefe de la tribu puesto que el anterior había fallecido prematuramente y se tuvo que hacer cargo de la tribu su hijo mayor, le acerco a este para hacerle de interprete y así evitar las muchas peleas que siempre se tuvieron por la mala comunicación entre la tribu y sus vecinos.

Cuando apenas era aun un adolescente, y sin haber todavía pasado por el momento en que todo joven se convierte en hombre, se produjo una lucha de poder entre dos jóvenes con mucha energía y poco cerebro y el jefe de la tribu. El futuro Gran Cacique aplicó se sumó a la facción de su Jefe natural y dieron muerte a la facción rival, sin embargo el Jefe calló gravemente herido y posteriormente murió.

No teniendo hijos que le sucedieran en el liderazgo ya que había muerto muy joven y no había podido aun engendrar un heredero, nuestro pequeño Cacique decidió que debía actuar muy rápido para evitar una lucha interna por el poder, de modo que habló con el médico de la tribu para que esperara hasta el día siguiente para dar la noticia y mientras todos dormían aprovechó para provocar un incendio que se cebó en las casas de los mayores enemigos que tuviera en su ascenso al poder.

Tras el incendio, y confirmada la muerte del jefe de la tribu, nuestro protagonista se propuso como líder y gracias a que tenía muy buena imagen por su inteligencia y no había ningún otro que tuviera ganas de tomar el poder, fue elegido.

Entre sus actuaciones figuraron la de asentarse y empezar a cultivar el campo como hacían ya muchas otras tribus con las que se habían encontrado.

Empezaron a criar animales y construir empalizadas para protegerse de enemigos y fieras.

Crearon una serie de armas, lanzas, arcos y flechas, escudos, etc., para combatir contra sus vecinos haciéndose con sus terrenos y dominando una basta extensión que les garantizó una seguridad de la que nunca habían gozado.

Organizo las cacerías, planificando cada una de ellas al milímetro para evitar la perdida de vidas de entre los habitantes de la tribu.

Observo que muchas de las enfermedades estaban relacionadas con modos de vida y costumbres de la tribu por lo que empezó a impartir órdenes, bajo graves castigos si se incumplían, como fue la obligación de no comer sin lavarse las manos antes. Otras fueron mas difíciles de que acataran, como por la que prohibía lacerarse el cuerpo bajo expulsión de la aldea en tanto no cicatrizaran las heridas, ya que en los rituales de iniciación siempre había la norma de hacer sangrar al iniciado.

Pese a todo, mientras duró el gobierno del Gran Cacique la tribu se convirtió en la más próspera de la zona, su población aumentó de manera increíble y consiguieron un nivel de desarrollo que les sirvió para ir fundando una sociedad muy avanzada para la época. Por todo ello, y unido a su vida discreta, recluido en una casa modesta, retirada en lo mas alto del poblado, debido a los problemas de salud que nunca le habían abandonado desde su infancia, hizo que sus vecinos le empezaran a considerar algo mas que un hombre, se fue diluyendo la imagen de su padre, muerto cuando el aún no había nacido, y le crearon otro de orígenes divinos.

Pero todo tiene un fin y al final al Gran Cacique también le llegó la hora, cuando aún era relativamente joven las fuerzas le abandonaron y el grupo de sus mas allegados le sacaron de noche y lo quemaron, según ordenó en una de sus leyes, lejos del poblado.

No tuvo mujer por lo que tampoco tuvo heredero y el poder fue tomado por una de las facciones más beligerantes. Esta empleó la imagen del antiguo Cacique para que se cumplieran sus deseos, endureciendo aún más los castigos y beneficiándose en provecho propio del trabajo realizado.

Así convirtieron al antiguo líder en Dios justiciero, fundador de su tribu, mandaron que se cediera una gran parte de los bienes del poblado y del tiempo de los varones mayores de diez años en provecho de la voluntad del recién nacido Dios para construir, donde antes tenía este una modesta casa, una gran edificio donde morarían sus descendientes, a la sazón los actuales líderes, obligación que se convirtió en norma aún después de terminar dicho edificio para provecho de los deseos de estos actuales líderes. Y extendieron dichas normas y leyes de la nueva religión a todas las tribus próximas, usando para ello el poder militar que habían conseguido bajo el antiguo régimen, entonces como defensa de sus fronteras ahora como arma de ataque. Crearon otros edificios en las tribus conquistadas donde colocaron seguidores afines a sus intereses y que se encargaron de que las mismas leyes que imperaban en su aldea imperasen en las otras, estos seguidores se escogían entre los hijos primogénitos recién nacidos de las familias de dichas aldeas, las hijas también eran llevadas a las casas pero a estas se las escogía cuando eran algo mayores, ocho o nueve años, y no para dirigir las poblaciones sino para servir a los líderes.

Por un período muy largo, las antiguas normas dictadas por el antiguo líder se convirtieron en leyes divinas para evitar el castigo celestial, y las nuevas normas creadas por sus sucesores se aplicaron con mayor rigor aún. Entonces en una de las aldeas conquistadas, de entre los escogidos para estas casas, se encontraron dos hermanos, hijos de un cabrero, un niño, primogénito, y su hermana menor, que llego a la casa cuando este ya llevaba once años viviendo entre aquellos muros.

El joven era uno de los mas destacados e inteligentes miembros de aquella casa, y tenían los mayores muchas esperanzas puestas en el, además, pese a tener un carácter tranquilo, tenía una gran altura y un físico que todos los que estaban cerca se sentían intimidados por su presencia, por su fuerza y belleza, apodándole en la casa con el apodo de “toro” por el tamaño, y “hermoso”, su hermana, de carácter mucho mas rebelde, fue llevada a la casa a la fuerza y encerrada en una celda durante dos semanas puesto que en el traslado se había atrevido a morder a un iniciado de los que la acompañaban.

Al joven le permitieron entrar en la celda para intentar hacerla comprender que era el deseo de Dios el que ella estuviera allí, sin embargo la niña se puso a llorar cuando lo vió y le contó todo lo que no entendía de la nueva religión.

Con el tiempo la niña aceptó su situación pero su carácter se fue perdiendo en una depresión que la hizo caer enferma, su hermano la vio apagarse y empezó a cuestionarse todo lo que le habían enseñado desde pequeño, los profesores decidieron alejarlo de su hermana porque veían que le estaba influyendo muy negativamente por lo que lo trasladaron a la casa madre, a la primera que se había construido.

En la casa madre el joven conoció la aldea donde vivió el Dios y decidió conocerla de cerca, debido a que tenían prohibido salir de los muros de la casa salió de noche saltando el muro trasero y bajó al pueblo, allí intento hablar con los pocos labriegos que se encontró pero huían tan pronto le veían con su ropas de la casa, hasta que encontró un niño que no salió huyendo sino que se quedo mirándole con curiosidad.

El joven se sentó y le dijo que se acercara para que le contase que ocurría en el pueblo, por que le tenían miedo, entonces el niño le contó todo lo que le habían contado sus padres, que a su vez les habían contado los suyos, sobre aquel a quien llamaban Dios, le contó como progresó la aldea con el, le contó las normas que dictó y le contó como cambió todo al irse aquel, como ahora la gente tenía miedo a salir a la calle, como las cosechas iban mal y la gente caía enferma, como a pesar de todo los nuevos líderes no ayudaban sino que les castigaban mas precisamente por tener problemas, como si la cosecha era mala el granjero era azotado por no hacer que fuera mejor y otras cosas peores.

Tras aquella conversación volvió a la casa triste y lleno aún mas si cabe de dudas, le recibió una de las niñas que les cuidaban y se le ofreció, al verla, apenas tendría unos años mas que su hermana, se acordó de esta y se le revolvió el estómago, la apartó y fue al cuarto donde estaba el anciano Jefe de la casa lleno de preguntas que hacerle y cuando este le recibió y comenzó a escucharlo ordenó que le encerraran para ser devuelto a su aldea, que no estaba allí para cuestionar a su Dios sino para aprender a aceptar sus designios y no ponerlos en duda, que sería encerrado durante cuarenta días a pan y agua para que con la meditación aprendiera a acatar sus deseos.

El joven, de mucha mayor complexión que los dos iniciados que acudieron a la llamada del Jefe de la casa, les empujó y empleando un palo con el que se apoyaba el anciano, les abrió la cabeza a ambos y luego, lleno de ira, golpeó al viejo hasta matarlo, para luego huir de allí.

Entró en su aldea de noche y fue a la casa, allí redujo al que estaba en la puerta fácilmente y le preguntó por su hermana a lo que le dijo este que se encontraba en la habitación del Jefe de la casa por lo que entró en el cuarto y vio a su hermana tirada en el suelo y sangrando por la boca, el jefe intentó echarle bajo amenaza de ser castigado como ella por desobedecer la ley de Dios por lo que el joven le agarro el cuello y empezó a apretar hasta que dejó su superior de moverse.

Marchó con su hermana a la antigua casa de sus padres, la cual estaba abandonada, y allí se le sumaron vecinos con palos y hachas que habían oído el escándalo y estaban hartos de la tiranía de la nueva religión. La joven, gravemente enferma, le dijo que fuera con ellos y les quitara ese yugo el que había despertado por lo que golpeo todas las puertas de las casas de la aldea y se dirigió con la muchedumbre hacia la casa de Dios para acabar con su tiranía, matando a todos los que se les opusieron y prendiendo fuego el edificio.

La revuelta se extendió a otros pueblos y aldeas y la casa madre, tras reponer al gran líder de la religión, decidieron acabar con la revuelta de la manera mas dura posible para evitar posteriores levantamientos, por lo que reunieron a todos los varones de las aldeas afines, les armaron y se dedicaron a atacar a todas las aldeas vecinas y aquellas que les hacían frente asesinaban a todos los habitantes de las mismas.

La guerra terminó en una batalla que enfrentó al líder rebelde, con fuerzas más valientes y capaces pero menos numerosas y peor armadas, contra las fuerzas en nombre de Dios dirigidas por un joven general llamado Gabriel, miembro de la casa madre.

El combate fué muy violento y no había lugar a la piedad por ninguno de los bandos, el joven que lideraba a los rebeldes luchaba con un odio obsesivo ya que finalmente había perdido a su hermana tras dos semanas de agonía, Gabriel luchaba en nombre de Dios.

Tras la batalla la victoria fue de los religiosos y estos recuperaron el control de los pueblos y volvieron a dictar sus leyes bajo pena de muerte, tacharon al joven de demonio que intentó acabar con su Dios pero que fue derrotado por los ángeles que vinieron a ayudarles en la batalla.

El Joven rebelde consiguió escapar. Sin embargo no se volvió a saber de el, se cree que cruzó las montañas del norte y se asentó con lo que quedaba de su ejército en las frías tierras de la estepa, donde sabían que nunca irían a buscarle, otros dicen que murió a consecuencia de las heridas en la batalla y otros dicen que falleció en las montañas. Y otras leyendas dicen que huyo para recuperar fuerzas, que no ha muerto sino que regresará para derrotar a unos hombres que en nombre de un Dios que no existe han abusado de sus paisanos y se han construido un trono de oro sobre las espaldas de estos.

El nombre de este Joven era…, Belial, conocido también en la casa donde vivió cuando era un discípulo como Belcebú.

-Pedro-

Dueña de mis sueños

Lunes, Marzo 9th, 2009

Son las 00:30, es la hora de dormir, mañana es un día duro y tengo que estar descansada.

Preparo mi ritual de todas las noches: un vaso de leche calentita, enciendo la vela de la mesilla y le echo unas gotitas de esencia de naranja para relajar el amiente; bajo la intensidad de la luz, me acerco a la minicadena y le doy al “Play” donde está preparado un disco de música de relajación que me ayuda a evadir la mente.

Me acerco a la cama, echo las sábanas para atrás, me meto dentro y me tapo hasta la boca asomando únicamente la nariz y los ojos.

Llega el momento de hacer una pequeña reflexión de cómo ha ido el día:

-¿He hecho todo lo que me propuse?
-¿He ayudado a alguien?
-¿He tenido algún momento para mí misma?
Estos breves pensamientos hacen que mi mente pueda relajarse aún más y así poder dormir plácidamente.
Ya llegó el momento, es hora de dejar la mente en blanco e introducirme en un placentero sueño, donde la vida es de color de rosa y la moldeo a mi gusto. Sé que son realidades perecederas que acaban cuando suena el despertador, pero por unos minutos o incluso horas………….. soy la dueña del mundo, de lo que sucede y de cómo terminará la historia.
Tienes en ese breve tiempo la sensación de poder controlar todo lo que pasa a tu alrededor y poder rebobinar e incluso borrar lo que no te gusta.
Además no haces mal a nadie, asique……………. ¿Por qué no soñar?
Sonia

Opinión personal de una vida

Lunes, Marzo 9th, 2009

Entre llantos nacemos, sufriendo por el roce contra nuestra madre que nos provoca erosiones en la cara, y con frío, el frío que nos llega al salir del vientre materno y encontrar el gélido ambiente exterior.

Somos cuidados por unos padres amorosos, o no, y pasamos la infancia, si tenemos suerte, en un mundo en el que la competencia entre los amigos de clase, los amigos del barrio o los del pueblo, es el pan nuestro de cada día, no hay lugar a la piedad, nos consideramos guerreros y el más leve tropiezo puede producir que la imagen de uno se vaya al traste completamente ya que entre los niños no existe lugar a la piedad, salvo contadas excepciones.

Vamos creciendo, nos convertimos en jóvenes que van conociendo el valor de los amigos, el significado de la piedad, el significado de la bondad y una vez que lo sabemos, que conocemos lo que es la competencia y lo que es el bien y el mal en el más puro estilo de la palabra, decidimos que camino queremos tomar, el fácil, el de pasar por encima de cualquier cosa por conseguir nuestros destino, o el difícil, aprender a conocer a la gente y no competir contra ellos a cualquier precio por el mero hecho de humillarlos.

Luego llegamos a la adolescencia, donde conocemos el valor del amor sexual, el cariño a una persona en especial, de manera diferente a las demás.

Seguimos creciendo y llegamos a la edad adulta y debemos aprender a tomar decisiones y responsabilizarnos de ellas, es una parte muy difícil que mucha gente no consigue superar por el riesgo que ella trae, el riesgo a equivocarse. Esto hace que haya muchos tipos de gente según como se enfrentan a esta fase, aquellos que no se enfrentan a ningún tipo de responsabilidad, aquellos que se consiguen responsabilizar de decisiones laborales o personales, incluso de decisiones en las que está en juego su vida pero no son capaces de enfrentarse a otras como son las sentimentales o las de las amistades, o todo lo contrario, gente que es capaz de responsabilizarse de una familia pero no es capaz de cambiar de trabajo o enfrentarse a una situación de riesgo. En resumen, es una fase en que todos suelen alcanzar pero muy pocos la superan completamente.

Seguimos creciendo y llegamos a la madurez, un momento en que nos reconocemos como personas de mundo y capaces de decir lo que podría ocurrir según qué decisiones tomemos en cada situación, este momento es muy peligroso, muchos que creen haber llegado aquí no se han dado cuenta que siguen en la fase anterior, y se convierten en gente soberbia que intenta inculcar sus miedos y sus errores en los demás porque consideran que son las mejores decisiones que se pueden tomar, con lo que ayudarán a crear gente soberbia, irresponsable, que nunca llegarán a la madurez, gente que todos conocemos que siempre tienen razón y que si se equivocan la culpa nunca es de ellos, y que por su propia forma de ser, envidia el éxito ajeno y lo menosprecia.

Seguimos creciendo y llegamos a la vejez, donde aquellos que han sabido pasar por las fases en su justa medida y no dejando nada en el camino, se convierten en sabios de la vida, personas que saben qué consecuencias tendrá una decisión pero que cada uno es un mundo y que por mucho que nosotros sepamos el mundo es tan complejo que cualquier decisión que se tome, por irresponsable que parezca, puede ser la mejor para esa persona que la ha tomado.

Eso sí, aquellos que llegan a la vejez sin superar la edad madura o con actitudes caprichosas de edades mas infantiles aún, son viejos incapaces de aplicar su experiencia porque nunca reconocerán que sus decisiones no siempre fueron las más acertadas, y porque siempre fueron tan cobardes y egoístas como para culpar a los demás de sus fracasos y responsabilizarse solo de sus éxitos.

Por último volvemos a la tierra, un momento que no tiene por qué ser tras la vejez sino en cualquier momento de la vida, pero la ley natural nos intenta enseñar que es tras este momento cuando debe llegar. Lo cierto es que nadie te puede decir cómo se debe llegar a este momento porque nadie ha vuelto para decirnos como tomarlo para que sea más llevadero, lo único es procurar no dejar nada pendiente, y si es imposible evitar esto, al menos irse sabiendo que el tiempo que estuviste aquí lo disfrutaste todo lo que deseabas y que te vas sin remordimientos de conciencia, y no es que estuvieras todo el día de juerga, sino que si estuviste todo el día estudiando fue porque era eso, justamente eso, era lo que querías hacer.

Ahora cada uno elige lo que quiere ser.

-Pedro-

El tablero de ajedrez

Domingo, Marzo 8th, 2009

Ambos miraban absortos el tablero de ajedrez, como si las fichas blancas y negras con diversas formas fueran lo único que existiera en el mundo.

Cuando eran más jóvenes su forma de comunicarse era otra: bien jugando al tenis, bien con sus largas marchas por la montaña, sin palabras casi entre resuellos. Simplemente mirar las cumbres tras el agotador esfuerzo eran suficientes para saberse interconectados y unidos en sentimiento y alma.

Pero cuando las nieves pueblan las sienes, el ejercicio físico mengua, aunque no así ese espíritu parco que define la amistad entre hombres.

Entre ellos no hacían falta parrafadas ni grandilocuentes alocuciones, ni confesiones acerca de su vida, sus avatares diarios y sus detalles cotidianos.

Los hombres no somos así. Somos callados, somos reservados porque nos han enseñado, no se si con buen criterio, que la amistad no se habla: se demuestra. Y esos momentos de camaradería, compartiendo sudor, esfuerzo o concentración hacen que una sola mirada sirva para saber si el amigo está bien o siente el alma partida.

La mano derecha dudó sobre un caballo desgastado y volvió a su sitio. Una mirada del contrincante y una breve sonrisa de superioridad fingida fue suficiente comunicación. El indeciso sonrió.

No. Los hombres no solemos abrir nuestra alma por medio de la boca. Sobre todo cuando a quien hay que llorar, abrir y contar es a quien más queremos. Eso nos hace sentir débiles y nos han enseñado que los hombres no somos así. Es estúpido, lo se, pero lo llevamos muy dentro.

Con el tiempo, aprendemos que es absurdo, e incluso algunos logran quitarse los tabús y confiar, y hablar, y soltarse… y llorar. Pero no entre nosotros. Eso no. Las mujeres no entienden eso, pero es ley de vida. Quizás las confidencias de borracho, esos momentos en los que podemos escudarnos detrás de una copa de más para al día siguiente volver a mirar al amigo al que hemos confiado nuestros miedos a los ojos, sean los pocos momentos en que hablamos con el corazón y nos dejamos llevar por los sentimientos.

Pero solo ahí cedemos. El resto del tiempo nos sentimos obligados a la fortaleza y a la autosuficiencia… ¡Que estúpidamente absurdo!

- Jaque mate en tres jugadas… Muevas lo que muevas.
- No lo creas tan fácil. Aún guardo cartas en la manga.
Y es verdad. Siempre guardamos cartas en la manga… Aparentemente siempre tan simples, pero habitualmente magos de la ilusión. Ilusión de ser fuertes, de ser seguros, de ser rocas. Pero sin esa ilusión… ¿qué seríamos?
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Sinceros y mejores personas… Es decir… MÁS HUMANOS
-Borken-

La Casa

Sábado, Marzo 7th, 2009

La casa es mucho mas sórdida de lo que esperaba, el portal tiene un olor a humedad de esos que se meten en la nariz y no se van en mucho tiempo, casi podría haber un cadáver justo al otro lado de la puerta del portero y su olor no desentonaría con el resto.

Empiezo a subir la escalera andando ya que no hay ascensor, a decir verdad se podría decir que tampoco hay escalera, a juzgar de los agujeros que se ven en grandes trozos de la pared. La luz es muy escasa y las ventanas están cubiertas por una red de color verde, con lo que a duras penas evito caerme en medio de todo el polvo que me rodea.

Cada vez me voy convenciendo mas de que ha sido un error aceptar esta invitación, no me da ninguna buena imagen la visión que tengo alrededor y si ahora apareciera por un descansillo un hombre con mascara de portero de jockey y una sierra eléctrica, el susto que me llevaría sería morrocotudo pero no desentonaría con el resto del edificio.

Según subía solo oí dos voces que salían de alguna de las puertas que voy dejando atrás, una de lo que parecía un matrimonio expresando sus opiniones en un tono de voz alto y marcando sus aseveraciones con golpes contundentes, y otra la de lo que parecía un gemido de una anciana quejándose del mundo.

Llego al rellano del último piso y lo primero que veo es la bolsa de basura que uno de los vecinos debió dejar abandonada cuando marchó a la guerra de Cuba, después de eso veo la puerta a donde me dirijo, no esta cerrada.

Entro despacio y llamando con los nudillos, ya me he llevado muchos chascos y no parece que este vaya a ser una excepción. Oigo voces en un cuarto al fondo de un gran pasillo con una sospechosa inclinación en el suelo, por lo que me dirijo hacia allí intentando mantener la vertical.

Según voy acercándome observo un piso viejo con más mierda que el rabo de una vaca, al que el vacío del aparador que había en medio del pasillo ha dejado un cerco de color blanco que contrasta con el gris del resto de las paredes.

Entro en el cuarto y observo que pese a que hay mucha mas luz que en el resto del piso, la misma tela verde cubre sus ventanas. Veo el origen de las voces y se me acerca uno de los autores de las mismas y se presenta.

El precio 300.000 euros, la casa se está reformando y después quedará como nueva, tenga en cuenta que la familia que acaba de estar aquí están muy interesados y si no toma usted una decisión rápida se puede quedar sin ella…

La familia es con quienes acababa de oír que hablaba y a juzgar de la velocidad a la que se fueron, dudo que tarden mucho en pensárselo.

No se preocupe por mí, seguiré buscando.

-Pedro-

La Montanara

Sábado, Marzo 7th, 2009

En mis tiempos de montañero me contaron una vieja leyenda de los Alpes que he intentado reproducir aquí como mejor me dejan mis ya castigadas neuronas. Muchos de los datos son producto de mi cosecha, pero la esencia es ésta. Espero que os guste:

“La expedición había estado acompañada de la mala suerte desde el principio. La mitad del equipo había sido extraviada por la línea aérea al llegar al aeropuerto de destino y tardaron dos días en recuperarla.

El traslado en los vehículos hasta el campamento base había sido nefasto, salpicado de avatares, algunos graves y otros menores, pero que en conjunto les hizo ver que, como siempre, los planes no se cumplían.

En el campamento base los problemas habían continuado los cuatro días de preparación. Cuando no era una cuerda o un mosquetón defectuoso, eran unos crampones que se perdían por el embrujo de algún duende juguetón que había huido del calor para reírse de ellos en aquellas montañas inhóspitas. Para colmo, el guía les informó de que en las próximas horas una tormenta cubriría la zona, haciendo prácticamente imposible la última ascensión.

Desazonados, compartieron su sopa en silencio mirando fija y silenciosamente las lenguas de fuego que nacían de la hoguera que habían hecho en el centro.

Jonás era el más afectado porque era la última cumbre que podría subir en mucho tiempo. Cuando volviera a su vida, empezaría una lucha más larga y más difícil contra la reciente enfermedad que le habían diagnosticado. Algo en su interior le decía que lo mismo era la última vez que podría disfrutar de esos pocos momentos de paz que te da la cumbre. Ese sentimiento, mirando al horizonte, jadeante aún y con los músculos doloridos por el esfuerzo, pero lleno de paz interior y de una sensación inexplicable para quien no ha mirado desde arriba el mundo.

Se quitó esos pensamientos moviendo la cabeza. Se lo habían diagnosticado a tiempo. Una pequeña operación, casi sin invasión. Unos meses de inyectarse Dios sabe qué, de nauseas y de basura, y pronto volvería a escalar. Volvería a sentirse bien, a recuperarse y a luchar por algo tan simple como llegar arriba.

Era un luchador y unas células malditas no podrían con él. La temporada que viene volvería de nuevo… pero, joder… esa cumbre estaba a pocas horas de ascensión. Sería una lástima… Se dijo mirándola antes de retirarse…

Se metieron en sus tiendas con la resignación nacida de la experiencia. A la montaña hay que quererla, pero hay que respetar sus normas.

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Franz fue el primero en notar la claridad a través de la lona de su tienda. Se desperezó poco a poco, oyendo las gotas resbalando por el exterior. Se arrebujó de nuevo en su caliente saco de plumas y miró a Jonás… ¿Jonás? Pero… El saco estaba allí, no así su amigo. Había notado su tristeza al acostarse. Sabía perfectamente lo que había pasado por su mente cuando miraba el fuego con esos ojos perdidos y húmedos. Se inquietó enseguida y despertó a los demás…

- ¿No habrá…?
- No… no puede ser… El sólo no… No sería tan loco.

Pero todos miraron arriba.

Prepararon el material a toda prisa y a los pocos minutos estaban iniciando la ascensión. Le encontraron a las pocas horas. Había llegado arriba y se encontraba sentado en la cumbre. Su cadáver presentaba esa mirada feliz al infinito y la sonrisa de paz interior que reina siempre que se logra coronar. Esa paz que solo se encuentra en lo alto, cerca de Dios… Con el que se había quedado para siempre.

Había preferido luchar por su última ascensión. Había preferido rendirse ante el miedo más fuerte que el miedo a la muerte: El miedo a no vivir como quería y a hacer lo que sentía. Y había muerto viviendo…

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Dice una vieja leyenda de montaña que sus compañeros le hicieron el mejor homenaje que se puede hacer a un montañero: una canción que recordaría por siempre su gesta y su pasión, pero sobre todo, que nos ayudaría a todos a saber que el miedo a la muerte es infinitamente menor que el miedo a no vivir.

Esa canción se llama La Montanara


Borken

Marta

Martes, Marzo 3rd, 2009

” Que se apaguen las coplas y callen las guitarras que temblando mi boca quiero gritar Marta…
..que encierren a esos ogros de malas entrañas y que se haga justicia en nombre de Marta….
….loco y ahora diran todos que estas loco…….libre y te pondran en la calle libre
…roto y el corazon de ese padre roto!!..y vendran profesores para que te socorran..que hay que reinsertarte cueste lo que cueste
..y que otras martas corran la misma suerte…ay la msima suerte…
..porque tu sigues vivo ..y ahora te haran un heroe televisivo para que le cuentes tu fechoria ..ay tu fechoria
…la misma sociedad que te hizo asesino luce contigo…que hipocreisa ..callen las coplas y las guitarras porque mi boca temblando esta

..para decirle a esa gentuza gritando basta..!! tened presente que todos somos padres de marta..ay padre de marta…la niña marta”
P.C.