Archive for the ‘Belial’ Category

Noche oscura…

Sábado, Noviembre 21st, 2009

La tarde es muy oscura debido a un cielo extremadamente nublado que amenaza con volver a mojar las calles, como ya lleva haciendo todo el día, habiendo dejado un reflejo plateado por las aceras.

Sus pasos apenas suenan y su mirada esta fija en el suelo, con paso vacilante el hombre camina serio y sin variar el objetivo de sus ojos, dejando claro que su mente no pasea con el cuerpo, en su espalda, por debajo de la camisa, dos extraños bultos asoman por encima del cinturón.

Pese a lo serio del semblante, al cruzarse con un niño y su perro, se le atisba una sonrisa dedicada a cualquiera de los dos, el perro se le acerca y le huele la pernera, el hombre se detiene para acariciar el enorme cabezón del perro mientras lo sonríe, hasta que el niño tira de la correa para continuar su paseo. El hombre vuelve a su estado serio con un sospechoso rictus de vacío que hace que los peatones le miren de reojo con un cierto respeto, sin atreverse a mirarlo directamente, como si al hacerlo se expusieran a un riesgo que no les apetece padecer.

Cuando la noche ya ha caído el hombre continúa en la calle, no hay luna y la lluvia ha vuelto a hacer su aparición mojando la calle, pese a ello el hombre no se cubre ni varía la cadencia de sus pasos.

La gente se esconde en los bares sin reparar en el sujeto que actúa como si el agua no le estuviera calando hasta los huesos.

Al entrar en una calle cerrada se nota el olor a comida frita de los pisos bajos, se oyen algunas voces que salen de las casas y en un local, en cuya puerta hay un joven extranjero con el cuello de la chaqueta subido, intentando cubrirse del agua, el cual apoya un pie en la fachada mientras en la mano sostiene un cigarrillo. El hombre se planta frente a el y lo mira, dentro se oye ruido de voces demasiado altas, risas y música sudamericana de fondo.

Al cabo de un rato el hombre sale del local, no está el extranjero de la puerta ni se oyen voces en el interior, ni risas, solo el sonido de la música sudamericana en un fantasmagórico chunta chunta vacío de otros sonidos.

En la comisaría de policía el agente que se encuentra tras la ventanilla de seguridad entretiene su tiempo haciendo un sudoku con las piernas apoyadas en la cajonera de debajo del mostrador.

Ve llegar a un hombre empapado y con la cabeza gacha el cual se planta frente a el y sin darle tiempo a reaccionar deja sobre el mostrador de la comisaría, dos pistolas.

-Acabo de matar a quienes me violaron a mi niña y vengo a entregarme.-

La noche tranquila del agente acababa de tocar a su fin.

-Pedro-

Noche de amigos

Sábado, Noviembre 21st, 2009

La noche anunciaba ser fría, pero a los asistentes a la fiesta les preocupaba bastante poco ya que todo se celebraría bajo el techo de la casa abrigada por el calor que emanaba de la chimenea.

Habían organizado esta noche para conocerse todos y contarse historias, sus vidas y poner, por fin, una cara y unos ademanes a las letras que leían en la pantalla del ordenador.

La noche la esperaban con intriga por unos, deseo por otros, cierto grado de miedo por otros, en resumen, una mezcla de sentimientos fomentados por una cita multitudinaria de entre todos aquellos asistentes a esa cena.

Los asistentes fueron llegando en general en grupos de dos o tres, aunque no faltaron los solitarios ni los grupos mayores, al final se reunieron 19 personas.

Se había acordado que cada uno llevara un plato cocinado en su casa, en cantidad suficiente para que todos lo probaran, y la velada comenzó con los preparativos propios de una cena casera, no sin antes las presentaciones de rigor, besos en la mejilla, apretones de manos aparentando seguridad pero embutidos en una timidez personal y, por que no, sonrisas coquetas entre los recién conocidos, miradas fugaces y algún que otro roce casual.

La improvisada mesa, adecuada para que cupieran todos, se apañó mezclando mesas y tablones y sacando sillas y taburetes de todo lo imaginable, lo que antes era un cajón se convertía por arte del poder de la imaginación en una cómoda banqueta, y se fueron colocando en grupitos de conocidos o alguna que otra coincidencia surgida al abrigo de aquella casa.

Cenaron como en las típicas reuniones de amigos que hace mucho que no se ven, aunque en este caso, muchos de ellos nunca se habían visto, y se contaron sus vidas, sus historias y sus sueños, familia, fotos personales, sonrisas y cuando faltaba la inspiración, el recurso infalible en toda cena que se precie, los chistes por un lado y en algún punto de exceso de confianza, el comienzo de la batalla de migas de pan.

A medida que avanzó la cena, el vino, la cerveza y la comida fue soltando las inhibiciones y aumentando la confianza de los comensales, ampliando las carcajadas y las bromas entre unos y otros y las conversaciones privadas entre dos comensales sentados rozándose sus brazos o enfrente el uno del otro, al igual que se soltaron las necesidades de ir aumentando la afectividad, deslizando las manos para experimentar el contacto con algún conocido que se había convertido de repente en un ser real, ya fuera acariciando su brazo, su espalda o su pierna, en movimientos que pese a que aparentaban ser inconscientes, no dejaban de tener una cierta intencionalidad de acercarse a ese ser que había dejado de estar en una nube para aterrizar en la tierra, justo al lado suyo.

Tras la cena, el típico concurso de cual fue el plato que más gustó sin que hubiera un claro ganador en especial porque muchos de los comensales no quisieron decantarse por un plato con el riesgo de ofender a otro de los asistentes.

Luego se apartaron las mesas a un lado del salón y cada uno se acomodó como mejor pudo, todos ellos con una copa en la mano ya fuera un licor, un combinado, una bebida sin alcohol o una cerveza, pero todos con algún vaso con líquido en su interior que sirviera para tener las manos ocupadas a modo de seguro para no traicionar alguna posible incomodidad.

Alguno aprovechó el momento del intermedio para salir, en compañía de algún otro adicto, a calmar su necesidad de nicotina en el patio de la casa, ya que siendo tantos no era conveniente que fumaran dentro de las cuatro paredes que era aquel comedor. Otros recorrieron la casa por la costumbre de muchas personas de recorrer cualquier domicilio que conocen, por una mezcla de puro cotilleo y envidia sana de comparar cual casa de las que se han visitado es la que mas gustó, o buscar ideas para decorar la suya propia y otros fueron a vaciar el organismo de algunas toxinas puesto que ya habían llenado los depósitos y pedían a gritos ser expulsadas, con el consiguiente riesgo de provocar una situación incómoda de no hacerlo así.

El resto se dedicó a recoger un poco el salón, agrupar las sillas, poner una música relajante en la cadena y apartar la mesa a un lado.

Una vez todos de nuevo reunidos, entre las explicaciones que se suelen hacer en estos actos para que todos se organicen correctamente, las bromas y las conversaciones de los mas extrovertidos o los que mas confianza tenían con los demás contertulios, el correr de sillas, las otras conversaciones de los que ya tenían confianza para hablar bajo, solo para ellos, las miradas disimuladas entre otros que habían alcanzado otra afectividad mas personal e incluso algunos roces disimulados entre algunos de los asistentes que se habían entretenido algo mas, perdidos entre las habitaciones de la planta alta o los al rededores de la casa, se fueron organizando todos para colocarse, con su bebida en la mano en el lugar que mas le gustara por su situación geográfica, o por la compañía que estuviera al lado.

La noche sigue con juegos, con debates, con consejos, con imágenes e historias de la vida de cada uno, con sus cosas.

Gran parte de ellos traían carpetas que ahora tenían en sus regazos, gran parte de ellos las tenían abiertas y con hojas impresas a la vista, todos esperando a que alguno diera el primer paso.

-¿Y ahora que?- Dijo uno.

Y al fondo del salón, la voz de una de las asistentes, sentada junto a su pareja y amigo cogió la hoja que tenía delante de ella y comenzó diciendo que no era suya pero que consideraba que era el relato oficialmente mas antiguo y, pese a no ser ella la autora, consideraba que procedía ser el primero en leerse ya que era oficialmente el mas antiguo.

Y dicha la presentación comenzó a leer. -Queda prohibido-.



Los relatos continúan uno por uno cada uno de los asistentes demostrando desde la ternura y la intimidad de unos a la calidez que emanan de otros, la intriga y el suspense, la exhibición de sentimientos personales o simplemente el recuerdo de relatos de hace años.

La noche siguió avanzando con las copas, con las caras de sueño y la confianza ya ganada plenamente entre los contertulios, risas mas desinhibidas entre los asistentes, caricias mas descaradas entre alguno de los que escuchaban y cabezadas de los que no soportaban mantenerse despiertos, y la noche siguió con la lectura de los relatos más íntimos, aptos para las horas en que los niños duermen y la imaginación mas lasciva ocupa los sueños, horas en que la noche oculta todo y todo puede pasar, aquellos relatos eróticos que tanta imaginación pone en juego, tanto de quien escribe como el que lee, con la lectura de uno de los que mas gustó, Moondance, leído por su misma autora sin poder evitar que mientras lee el calor que se respira en la habitación vaya subiendo algún grado, aquellos que tienen donde arrimarse, se arrimen mas, y aquellos que no, simplemente se imaginen la situación, y mientras la autora lee ella misma se da cuenta que se ha convertido también en el fruto de alguna de esas fantasías.



Y la noche siguió avanzando entre historias, juegos, relatos y sentimientos, y el amanecer descubrió un grupo que había pasado la velada en agradable compañía, unos terminaron dormidos en un abrazo sin percatarse de ello hasta que la luz los desveló y se sonrieron entre la alegría de saber que fue cierto pero la pena de que la noche ya se fue y el día no oculta nada, las cosas son reales y los sueños son cosa del pasado por lo que es comenzar de nuevo desconociendo que ocurrirá ahora, otros amanecen en un rincón, tapados por una manta que alguien les ha echado encima pero desconocen quien y con un dolor de cuello por la mala postura, otros amanecen con la cabeza apoyada en la mesa apenados de que el sueño fue solo eso, un sueño, otros no amanecen, solo siguen charlando mas tranquilos, en susurros para no despertar a nadie y contando historias personales que se suelen relatar solo a esas horas del amanecer, en una casa en silencio, a buenos amigos, y algunos tampoco amanecen, pero si aparecen tras una noche perdidos, sin que nadie se diera cuenta, en algún lugar de la casa o de las inmediaciones de la misma.

Fue una de esas noches de las que la mayor parte recordará con una sonrisa, o al menos con nostalgia.

-Belial-


Solamente un día más

Sábado, Noviembre 21st, 2009

Hoy ha sido solamente un día mas.

La larga mañana de estos días estivales solo sirve para que se alargue igualmente el tiempo perdido, la noche al menos pasa en sueños, tras unos momentos de pesar, tras unos minutos, o unas horas, de dar vueltas preguntándote que falta por hacer, al final te vence el sueño, y aunque este no sea cómodo, aunque este sea igual de agotador que la vigilia, al menos es sueño, un sueño donde ya no piensas, donde no te juzgas por no hacer algo que no sabes que hacer, al menos solamente duermes.
Pero hasta llegar la noche estuvo el día, un día de sonrisas forzadas, de chistes estudiados solo para aparentar, simular que tu vida es tan maravillosa como siempre lo fue, simular, aunque no siempre es posible y en algún momento del día de vence la pesadumbre y alguien, que te ha sorprendido en ese momento de pesar, te pregunta:

¿Te ocurre algo?

Y tu rápidamente reaccionas, te esfuerzas en recordar la cara de “no pasa nada”, sonríes y dices o bien un chiste o bien un “estoy bien”, que suena tan falso como tu sonrisa, pero al menos, a esa persona le vale. “Estoy bien”, repites para ti en bajito, sin mucha convicción mientras ese oportunista que te sorprendió en tu intimidad, abandona la habitación.

Y tu sigues en tu mundo, llevando a todas partes el móvil por si por un azar de la vida suena y es ella, suena y no es el típico pesado ofreciéndote una nueva oferta del banco o de la compañía telefónica

Pero el móvil no suena y si lo hace no es la llamada que deseas, y vuelves a tener bajones de cabeza en la intimidad de tu mundo, justo después de haber bromeado con tus compañeros de trabajo, que están en su mundo mas o menos cómodo, mas o menos superficial, sufriendo unas vidas que quizá no son las que les hubiera gustado pero al menos son sus vidas, y cuando sonríen es de verdad.

¿Les desprecias por su vanidad, su presunción, por su soberbia, o simplemente les tienes envidia porque ellos si sonríen?

Pero el móvil no suena. Y en un momento dado no puedes evitar llamar tu, otra vez tu, ¿para que? Para oír su voz, esperar un tono que te diga que algo ha cambiado, un tono que parezca que también esperaba esa llamada, y su respuesta es cortés, es educada incluso amistosa, pero no es lo que esperas, no es ese tono de voz, pero deseas que si lo haya sido y que solo es que no supiste leer entre dientes, y esperas una sorpresa, que aparezca en la puerta de tu casa, que sea ella quien te llame porque realmente quiere verte, que todo el esfuerzo de los últimos meses haya servido de algo mas que sentirte como un perfecto estúpido que luchó por una batalla perdida antes de comenzar los combates…, pero no llama, no te sorprende con una visita, no pasa nada, y te queda la duda, ¿sigo luchando?, ¿me sirve de algo ya?, ¿ganaré algo que sea algo mas que una sencilla amistad que, creo, ya tengo?.

Me quedo dormido.

Mañana solo será un día más.

-Pedro-

El Cuento del Hada y el Pez

Sábado, Noviembre 21st, 2009

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Se trataba de un bosque oscuro y frondoso, donde los árboles eran tan altos y tan tupidos que la luz no llegaba al suelo, haciendo que en el fondo de la espesura hubiera una noche eterna solo rota por leves y tímidos rayos de luz que apenas daban para iluminar un pequeño espacio del sotobosque.

Únicamente los márgenes del arroyo que lo cruzaba se libraban de esa absoluta oscuridad. Y en ese pequeño espacio de luz era donde se reunía la mayor variedad de vida pese al riesgo que era estar expuesto a la escasa luz que llegaba allí.

Ese pequeño trecho de bosque era donde tenían su lugar de descanso las ninfas del bosque, encargadas de la protección de todo el lugar contra los enemigos exteriores que intentaban perforar las líneas de árboles para llegar hasta el corazón del jardín.

Entre ellas se encontraba una joven hada demasiado joven y con demasiada benevolencia como para dejarla ir a enfrentarse a los hombres cuando estos atacaban los árboles con sus hachas y sus herramientas, Debido a que fue la tercera hada nacida durante ese año la conocían todas como Tres pese a que este no era su verdadero nombre.

Cuando sus hermanas eran avisadas de algún problema y marchaban riendo y jactándose de lo que iban a hacer a los leñadores que se atrevían a atacar sus dominios, esta se quedaba junto al arroyo, mirando el agua y suspirando por saber como sería el mundo mas allá del horizonte verde que cubría todo en derredor y que observaba al subir a las copas mas elevadas de los árboles.

Un día vio un pez que venía sangrando y con un objeto clavado en el labio, esta se acercó hasta el y le pregunto que le había ocurrido a lo que el pez intentó explicarle que el siempre tuvo curiosidad por conocer el mundo de los hombres y se acercó a uno de los objetos que usan los hombres para meterse en el agua.

Al llegar cerca de el vio un rico alimento que le habían lanzado al agua y creyó que era para el por lo que pensó que no eran tan malos como le habían dicho y se acercó a recoger el regalo, pero que al agarrarlo sintió un tirón fuerte en el labio y notó como se le clavaba algo en el paladar y lo arrastraba hacia fuera.

Empezó a asustarse y aleteó fuertemente para intentar desasirse de la trampa pero era arrastrado irremediablemente al exterior.

Cuando ya tenía medio cuerpo fuera los hombres reían y le señalaban mientras el lloraba y aleteaba ya que comenzaba a faltarle el aire, sin embargo la embarcación sufrió un movimiento brusco, y quien mas reía cayó al agua soltando el cable con que le sujetaba, con lo que pudo aprovechar para huir pero sin poder soltarse del objeto que se le había clavado.

Ahora se había detenido porque tras nadar todo lo que podía por el peso que llevaba arrastrando con el cable enganchado a la boca, este se le había enganchado en el fondo del río y no podía soltarse por lo que ya estaba resignado a perecer allí.

El hada se le acercó al pez y le miró con desconfianza, se trataba de un pez muy brillante, que no había visto nunca, tenía medio cuerpo rojo y otro medio amarillo, las puntas de las aletas eran verdosas en la parte trasera y violácea en la parte delantera, del mismo color que la cara.

Tras observarlo le dijo que le ayudaría pero primero quería saber que pez era a lo que este le respondió que se trataba de un pez hada y que se llamaba burbuja, que venía de más allá de donde el río se mezclaba con las grandes aguas y que su familia solía siempre estar acompañando a las sirenas en sus viajes.

El hada le creyó y le quitó el anzuelo del paladar dejándolo libre.

El pez le estuvo muy agradecido y le preguntó el nombre para que toda su familia lo supiera el gran favor que le hizo, además se ofreció a hacer cualquier cosa que le pidiera en agradecimiento ya que de no ser por ella hubiera estado muerto en unas pocas horas.

Esta le respondió que le agradecía todo eso pero que su nombre no se lo podía decir ya que eso le estaba prohibido, aunque el resto de sus hermanas ninfas la llamaban por el apodo que le habían dado, Tres, pero que ella solo quería saber como era el mundo de los hombres ya que no podía salir de allí puesto que fuera del bosque su magia desaparecía y podría morir.

Entonces el pez le comenzó a relatar su historia.

Igual que ella el pez pertenecía a una familia mágica aunque ellos si se dejaban ver por los hombres bajo la apariencia de peces bellos pero comunes. Solía vivir en el mar pero tenía curiosidad por conocer el mundo tan temido y desconocido del continente por lo que abandonó a su familia y se adentró por las aguas de este río.

En el se cruzó con la barca de unos hombres y fue cuando su curiosidad casi le cuesta la vida, por lo que no podía contarle mucho mas de lo que ella misma sabía ya, que los hombres eran peligrosos y solo entraban en los bosques y en los ríos para hacer daño.

Descubrir el mundo

Viernes, Mayo 15th, 2009

Publicado por Belial en “Cuentame una foto”

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Hoy ha llegado el día de descubrir el mundo desde lo mas alto, las ganas de salir me golpean el pecho y animado por mis padres me lanzo al vacío mucho antes que el resto de mis hermanos.

La primera impresión es que el mundo que me sostenía desaparece y me encamino hacia el abismo a una velocidad demasiado grande por lo que me impulso a agitar las alas con toda la fuerza que me es posible para intentar evitar el golpe, y milagrosamente veo que me consigo mantener y levantar el vuelo.

Empiezo a elevarme y miro el nido desde el aire, observando a mis hermanos que miran al vacío sin ánimos para salir, yo sigo hacia lo alto todo lo que puedo dejando abajo mi árbol, todo el mundo que he conocido a lo largo de mi corta vida para observar el resto del mundo en este mi primer viaje por las nubes.

Deseo sentir de nuevo que me atrae la tierra hacia el suelo y plego las alas y me dejo caer notando el aire en la cara y sintiendo el aumento de velocidad, soy libre.

Cuando paso el árbol de nuevo y veo que ya algún hermano mío se ha animado y como mis padres me miran con expresión de asombro, remonto de nuevo a agitar las alas y me elevo otra vez como hice la primera, dejando esta vez el suelo bastante mas cerca de lo que hubiera sido mi intención.

Por hoy ya tuve bastantes emociones y decido simplemente pasear por el aire.

Me vuelvo a elevar y observo las pocas nubes que hay en el cielo, siguen estando muy altas pero algún día estoy seguro de que lograré llegar hasta ellas, veo las grandes construcciones de los hombres que por primera vez no me cubren con su sombra sino que soy yo quien los da sombra a ellos, veo el horizonte lejos de mi alcance, al menos de momento y veo allí mas lejos cada vez mi árbol.

Empiezo a sentirme cansado y regreso junto a mis padres que ya deben estar preocupados no sin antes volver a sentir, aunque solo sea un poco, la sensación de velocidad que me dio cuando me lancé del nido.

Hoy ha sido un gran día y mañana habrá que repetirlo.

-Pedro-

Soñar contigo

Viernes, Mayo 15th, 2009

Publicado por Belial en “Cuentame una canción”

La noche ha caído pese a mis intentos por mantenerme despierto, agotado de tanto llorar retorciéndome por dentro debido a su marcha, desesperado por desconocer el motivo de porque se fue.

No se si quiero siquiera soñar que vuelve, la ilusión de una noche agradable quizá me doliera mas al despertar.

A media noche suena la puerta y extrañado salgo a abrir la puerta, cuando estoy ante el descansillo no veo a nadie en el rellano y pienso que es una broma de alguien que no tiene nada mejor que hacer que atormentarme.

Al girarme me la encuentro mirándome, apoyada en la escalera que sube hacia el piso de arriba, lleva un abrigo largo y tiene la cabeza inclinada hacia el suelo y mirándome de reojo me saluda.

No se como responder, me quedo extrañado y le pregunto que quiere a lo que responde que si la voy a dejar entrar o prefiero salir a pasear, la tomo la palabra y bajamos a la calle.

Hace frío y no me salen las palabras, no se que decirle ni se que es lo que quiere.

Mientras estoy pensando en como romper el hielo noto que me coge de la mano y me da un beso en la mejilla, me vuelvo a mirarla y me dice un lo siento y perdóname que me paraliza y sin poderlo evitar la abrazo y comienzo a llorar como un niño mientras me acaricia la cabeza.

La miro y la beso en los labios y desconociendo como, me percato de que bajo el abrigo no lleva nada, cosa que no desentona porque yo tampoco llevo mas que el pantalón corto que uso para dormir.

Nos abrazamos y aparecemos en mi habitación besándonos como si nos fuera la vida en ello. No la quiero perder, deseo que dure esto para siempre que no vuelva a desaparecer, que no se me escurra entre los dedos mientras me mira sonriendo sentada sobre mi, solo con su abrigo absolutamente desabrochado.

La noche sigue avanzando y cuando comienza a amanecer me entra miedo, no se porque pero pienso que el día hará desaparecer su imagen e intento agarrarla para que no desaparezca, me abrazo a ella y empiezo a gritar mientras un viento frío entra por la ventana y empieza a barrerla como si fuera arena de playa hasta que me dice adiós y desaparece arrastrada por el viento.

Intento seguirla y me lanzo detrás de ella por el hueco de la ventana siendo arrastrado irremediablemente por la ley de la gravedad hasta el asfalto reventándome contra el y llorando otra vez su pérdida.

Me despierto en el suelo, con un dolor considerable en la cabeza al haberme golpeado al caer contra la mesilla, la ventana se ha abierto y entra el agua y el frío aire de la tormenta que se ha levantado por el hueco dejado por ella. No quiero levantarme ni a cerrarla.

Prefiero quedarme en el suelo encogido y llorando, deseando que regrese el sueño que me abandonó.

-Pedro-

El sol sobre el lago

Domingo, Mayo 10th, 2009

Publicado en el hilo “Cuentame una Foto”

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El Sol se reflejaba en el lago cuando llegamos hasta allí, estaba bastante mas nervioso que ella, todo había comenzado como una broma que se fue haciendo grande a medida que hablábamos de ello, ahora estábamos en la orilla dispuestos ambos a demostrar que no nos echábamos hacia atrás ninguno de los dos.

Todo empezó en un noche de juerga con mi prima que había venido de visita, yo le hablé de un lago muy bonito que estaba cerca pero muy escondido para los que no eran del pueblo, ella dijo que estaría bien darse un baño esta noche que hacía mucho calor, yo le seguí la corriente pero no la creía, ella me acusó de que no me atrevía a ir a bañarnos desnudos al amanecer, yo la acusé de lo mismo y al final hemos acabado aquí los dos.

El agua aparentaba estar mas fría que el ambiente exterior y su superficie resplandecía dando la bienvenida al Sol que asomaba desde el otro lado de la montaña, no se veía un alma en las proximidades y nos miramos, tras un rato ella se animó y comenzó a descalzarse y yo la seguí procurando no mirarla mucho aunque el esfuerzo era tan duro que tuve que ceder a mi voluntad en mas de una ocasión.

En un momento en que deje de mirarla por el rabillo del ojo consiguió desvestirse y meterse en el agua a la carrera, que acompañó con un grito por la temperatura del líquido elemento.

Allí estaba yo, en calzoncillos mirando como saltaba en el agua para recuperar la temperatura, la estampa era algo ridícula por mi parte, al final me decidí y terminé de quitarme lo que quedaba de ropa y entre al agua junto a ella.

Lo primero que hizo fue empezar a echarme agua entre carcajadas, yo fui detrás y la cogí por la cintura a lo que ella se revolvió para evitar que la pudiera hacer una aguadilla, dando la vuelta y en un acto reflejo pegarse a mi y cruzar sus piernas en torno a mi para evitar que la hundiera, sin darse cuenta, al menos en un principio del peligro de la postura.

Ambos notamos que la situación se nos iba de las manos pero ella no bajó su presa, se quedó mirándome y acercó su boca a la mía mientras yo notaba como otra humedad aparte del agua, recorría mis piernas.

En ese preciso momento me desperté, jamás me sentó tan mal el final inesperado de un sueño, pero la humedad de mis piernas era real.

La noche anterior si estuvo mi prima vacilando sobre el lago y bañarse al amanecer sin ropa, pero en la vida real me pudo mi sentido de la ley y me impidió aceptar su propuesta sobre todo sabiendo que el baño en el estaba prohibido.

Que tonto fui, pero mientras me insultaba por lo tonto de la situación notando la boca pastosa por el alcohol ingerido la noche anterior y me decidía entre levantarme para ir al baño llamaron a la puerta, era mi prima, que dormía en la habitación de al lado, que no podía dormir y le apetecía compañía, aprovechando que todos dormían y me preguntaba si quería compartir el resto de la noche con ella.

-Pedro-

La orilla blanca, la orilla negra

Sábado, Mayo 9th, 2009

(Publicado en el Hilo “Cuenta una canción”)

El cielo no se veía por el humo que rodeaba todo, los compañeros gritaban a los lados del camino mientras intentaba cubrirse como podía de las balas enemigas. No podía hacer nada por nadie ya que el a su vez estaba herido en la cara y apenas veía bultos.

Escuchó que se aproximaban vehículos y desconociendo del bando que eran decidió dejarse caer al río que marchaba paralelo al camino para intentar ocultarse, mientras rodaba notó como sus manos se iban abriendo paso entre masas de carne y gemidos de otros que habían tenido aún peor suerte, o quizá mejor, según se mirase.

Al caer al río noto un sabor extraño en el agua que supuso por la gran cantidad de cadáveres y por la sangre que pese a no poder distinguir apenas los colores, sabía que teñía el agua de rojo.

Al estar en el agua, esperando a que pasaran los vehículos, se dio cuenta de lo raro de la situación, no hace mucho el era quién caminaba entre cadáveres y heridos, ignorando sus sufrimientos en pos de su propia supervivencia, ignorando sus gritos de auxilio y depreciando a los enemigos que veía caídos en el combate. Ellos eran los malos que intentaban imponer su voluntad pese a las consecuencias.

Ahora el no se atrevía a salir porque sabía en el fondo de su ser que aquellos que pasaban por el camino eran esos enemigos a los que el había despreciado y no quería suplicarles a ellos lo que el había negado a otros.

Entonces oyó la voz de otro herido cercano a el que le preguntaba, en voz ronca por su estado, su nombre. Se volvió con dificultad para vislumbrar la forma de quien le llamaba, su acento no le decía nada ya que a fin de cuentas, en ese enfrentamiento, todos hablaban igual, todos creían en lo mismo, e incluso muchos vivían en las mismas ciudades.

Su respuesta le pillo incluso a el mismo de improviso y mas aún cuando continuó con la conversación pidiéndole un cigarrillo.

El otro estaba aún peor que el, no podía moverse y notaba que las fuerzas se le iban alejando poco a poco tanto que cuando pasaron los vehículos intento hacer algo para que lo vieran y le fue imposible.

Tenían familia en las mismas ciudades y de hecho habían compartido ciudad durante un tiempo de sus vidas. Les gustaba la misma música, creían ambos que la guerra era lo peor que le podía ocurrir al país aunque discreparon en la responsabilidad del conflicto. Hablaron de sus familias y de sus casas, hasta que se quedó sin voz el otro no se percató de que se trataba del enemigo, porque al fin y al cabo eran dos personas con iguales ilusiones, hábitos y sueños.

Al darse cuenta de todo, se echó a llorar.

-Pedro-

Un vuelo movidito

Sábado, Mayo 9th, 2009

Eran las dos menos cuarto de la tarde y sentía un calor insoportable que le hizo quitarse la chaqueta y el jersey.

No es que hiciera calor en la Terminal, es que había tenido que correr desde la salida del metro hasta la puerta de embarque del avión con la pequeña mochila al hombro, con la cazadora puesta, sorteando grupos de turistas despistados mirando un monitor con las próximas salidas, atropellando a un niño que andaba a su aire por el aeropuerto mientras sus padres cotilleaban en una tienda de regalos, y tropezando con una anciana que aceleró al verle que iba en dirección a la misma cola para facturar a la que se dirigía ella, para intentar evitar que se le colara.

Pese a ello consiguió pasar el control a tiempo de llegar a su embarque y gracias a que había tenido la precaución de facturar por la mañana ya que no llevaba equipaje en las bodegas del avión.

Ahora estaba respirando como si el aire se fuera a acabar, sentado en un banco junto a su embarque, observando como todo el mundo se peleaba por ponerse a la cola para entrar primero, en algún caso no dudando en emplear codazos, zancadillas o pisotones, dando la apariencia que en lugar del embarque de un avión parece el sálvese quien pueda para acceder a las barcas de socorro de un crucero de recreo que se hunde.

Desde allí observa los enfrentamientos entre un pasajero que quiere llevar con el una maleta que pesa mas que yo y mi equipaje juntos, las explicaciones a dos ancianos de que su vuelo, pese a ir al mismo sitio, es otro y que se salda con que una azafata les acompaña hasta el embarque que les corresponde y las discusiones por aquellos que ven peligrar su asiento si permiten que pase otro pasajero antes que el.

Cuando ya no queda mas que un pareja cogida de la mano, dándose arrumacos, un hombre con traje y maletín y un grupo de siete hombres que viajan en grupo y que lo quieren demostrar subiendo el tono de su voz para que todo el mundo oiga que van juntos, se levanta y se dirige a la cola.

Cuando ya está entregando la tarjeta de embarque y pensando que es el último en subir a bordo se oye la voz estridente de la anciana que atropelló en su carrera, que piensa que le van a dejar en tierra, no caerá esa breva. Resulta que la cola de facturación por la que luchó la buena mujer para evitar que le quitaran el sitio, era la que correspondía con este embarque,

¿Donde estaba eso que decían que había que facturar una hora antes del embarque?

La mujer lo miró con asombro y un toque de repulsión en la cara, que dado que sus facciones ya eran desagradables de por si, solo ayudaron a confirmar su poca vistosidad.

Ya en el avión encontró su asiento ocupado por una pasajera a la que no le sentó nada bien que la hiciera abandonar su lugar pegado a la ventana, en especial porque una de las cosas que mas disfrutaba de los aviones era ir todo el trayecto pegado al cristal aunque solo se vieran nubes.

El despegue fue normal pero apenas llevaban cinco minutos en el aire la pareja que vió en la parte final de la cola comenzó a discutir cada vez en un tono de voz mas alto, al parecer la chica se molestó cuando una azafata, con un cuerpo de esos que a los hombres siempre nos recuerda a alguien por lo que debemos volver la vista, paso junto a el joven y lógicamente a el también a el le recordó a alguien.

La discusión fue subiendo de tono hasta que la azafata aludida se tuvo que acercar para pedir por favor que se relajaran, craso error ya que la chica la tomo con ella diciéndole de todo menos bonita.

Tras ese cambió en la conversación se personó un miembro de la cabina, que la dejó claro, amablemente, que o bien reponía su actitud o sería denunciada y puesta a disposición policial tan pronto llegara el avión al destino, ofreciendo el cambiarla de asiento para evitar males mayores, con lo que la chica aceptó y se fue a sentar con el grupo de amigos escandalosos que estaban unas pocas butacas mas delante y que tenían un asiento libre junto a ellos, lo que no sentó bien al novio.

El vuelo había vuelto a estar tranquilo y el sopor comenzó a dormirlo hasta que recibió un fuerte rodillazo en sus costillas propinado por el pasajero que se encontraba detrás de el, se volvió esperando ver a un hombre de dos metros que no era capaz de entrar en el escaso espacio o a un niño que debería ir mejor en la bodega de equipaje pero en su lugar encontró a un hombrecillo que no llegaría al metro sesenta y que tenía por costumbre apoyar las cervicales en el respaldo, con lo que cuando le iba a decir que hiciera el favor de evitar golpear en el asiento observó como un anciano volaba durante un tiempo que pareció eterno tras tropezar con un niño que jugaba en el pasillo con un camión de bomberos en miniatura, para golpear con la dentadura postiza, literalmente, contra el respaldo del novio despechado y caer posteriormente de espaldas al suelo ante el silencio de todos los pasajeros normales y las risas estúpidas del grupo de escandalosos.

Tras el susto reaccionaron los dos o tres pasajeros mas cercanos, entre ellos el novio, para ayudar al anciano a levantarse o al menos comprobar su estado, el niño había sido abducido misteriosamente y no se le veía por ningún lado hasta que atisbé, entre dos asientos la cabeza del niño que estaba siendo agachada por la mano de su madre para no ser descubierto.

Llegó el personal del avión para ayudar al anciano que sangraba por la boca y hacerle algún tipo de cura cuando un grito de varón golpeó los tímpanos de los pasajeros, la chica que había discutido con su novio se estaba dando el lote con el mas gordo de los escandalosos y su ex novio lo había visto.

La situación era la siguiente:

Anciano siendo sujetado por la azafata buena y un azafato para que no se cayera, el ex novio encerrado entre sus asientos y el azafato que como no podía salir intentaba saltar por el respaldo para intentar defender su honra, la novia que salía corriendo hacia el baño, los pasajeros alrededor del novio lanzados para sujetar a este, los escandalosos riéndose como los primates de un zoológico tras arrojar sus heces a los visitantes, con perdón de los primates, el levantado en su asiento para expresar a su vecino del asiento de detrás que dejara de propinarle puntapiés al respaldo ya que su espalda era quien los estaba recibiendo y su vecino, con una postura antianatómica, empleando el respaldo como almohada, y mirando ora a los sucesos del pasillo ora al sujeto que tenía delante.

Tras el forcejeo se personó el comandante de vuelo en persona acompañado del resto de la tripulación, y pidió la documentación del ex novio, dijo a una azafata que esperara a que saliera la ex novia del aseo para identificarla también y que una vez identificada se sentara en los asientos de la tripulación para que no provocara mas disturbios, ordenó trasladar al anciano a los asientos del principio del avión para tratar sus heridas, y pidió a los escandalosos que o se callaban o tomaría también represalias contra ellos y cuando todo parecía controlado salto uno del grupo de “inteligentes”, “¿Y ese marinerito quien ese para mandarme callar a mi?”, seguido de una sonada carcajada de todos sus acompañantes.

El comandante de vuelo se detuvo en seco, se volvió y le susurro algo a un azafato que lo acompañaba para posteriormente salir de la cabina del pasaje, con lo que el grupo de gamberros estallaron en aplausos al “héroe” que había puesto en su lugar a aquel de quien dependía la vida de todos los que viajaban en el avión.

Ya se le había quitado a el las ganas de discutir con su vecino así que decidió sentarse sin abrir la boca no sin antes darse cuenta que el pasajero de su espalda estaba con la boca abierta y sentado mas tieso que una vela en su butaca y con el cinturón de seguridad enganchado.

Al poco llegó el azafato con quien habló el comandante con una botella de un licor sin definir, por cuenta de la casa, que sirvió al grupo de bestias que aún gritaban y saltaban en sus asientos por el éxito de sus gracias. Lo que recibieron estos con mas saltos y gritos. Todo era surrealista por lo que pensó que en realidad todo se trataba de un sueño ridículo y que de un momento a otro vería por la ventanilla un duendecillo rompiendo el motor del ala.

Sin embargo la realidad fue muy distinta, los bestias terminaron a los pocos minutos de ingerir el líquido ofrecido por el comandante, mas dormidos que un bebe tras una noche de juerga, la ex novia salió del baño y quedó calladita fuera de las miradas del pasaje ya que la sentaron en los asientos de la tripulación, al novio lo tranquilizaron con una pastilla para dormir, una manta y una almohada, el anciano volvió a su asiento con su acompañante, una mujer que podría ser su hija, o no, el niño no volvió a salir de su asiento pese a sus intentos de fuga y al vecino de atrás apenas si se le había vuelto a oír.

Sin embargo la paz duró lo que tardó en quedarse dormida la vieja a la que casi envistió en el aeropuerto ya que nada mas cerrar los ojos comenzó a insultar al aire y a dar golpes indiscriminados, se le acercó la azafata amiga del ex novio y comenzó a zarandearla para despertarla, siendo respondido por la vieja con un sonoro bofetón en la cara a la joven. Tras el susto inicial la vieja se levantó y comenzó a insultarla y la pobre, con la tensión que reinaba en el aparato no pudo por menos que hacer lo que todos hubieran hecho en su lugar, le soltó otro revés a la mujer que la volvió a sentar en su butaca con las lagrimas por la sorpresa y por el dolor que seguro le había provocado, saltándole de los ojos, uno de los azafatos que vió la operación se acercó, dejando la custodia de la ex novia díscola, e invitó a su compañera a que fuera a la cabina del comandante a olvidarse de la situación y relajarse. La vieja se vió valiente al considerar que iban a reprender a la azafata dijo que iba a denunciar a la joven por el bofetón y sin darle tiempo al azafato a replicar ni pedir disculpas, el resto del pasaje que habían visto la operación, comenzaron a gritarla e insultarla, alguno en medio insinuó que algo iba a hacer con un cutter y con las tripas de la vieja si se la ocurría hacer nada contra la chica, mientras el protagonista alegó que si necesitaban cualquier cosa estaba dispuesto a alegar que fue la vieja quien había agredido a la azafata y que la otra no había hecho nada, aparte de que como confirmarían todos los viajeros la pasajera llevaba dando problemas durante todo el vuelo habiendo incluso hecho caer al anciano antes porque le puso la zancadilla cuando pasaba para que no llegara antes que ella al baño, esto último no era cierto pero quedó bien y la familia del niño vieron una salida y apoyaron al defensor de la azafata con sonoras afirmaciones y ofreciéndose también para confirmar su versión, así como otros pasajeros a los que caía mejor la azafata que la otra mujer, con lo que esta tras una mirada asesina e intentando decir alguna frase que no llegó a salir de su boca se sentó y no volvió a abrir la boca ni a dormirse.

Posteriormente se le acercó la azafata para agradecerle que intercediera por ella y le ofreció una copa por cuenta de la empresa a lo que respondió que en los vuelos no bebía porque no le sentaba bien cuando había turbulencias, aunque en su fuero interno aún recordaba la copa del grupo de animalitos que aún roncaban, sin embargo la agradable azafata sintiéndose en deuda con el decidió invitarle a esa copa una vez tomaran tierra en destino, a lo que como es lógico, esta vez no rehusó.

La viajera que intentó quitarle el asiento de ventanilla se trasladó a la cola del avión, donde había asientos libres y donde no había tanto trasiego de gente por lo que de vez en cuando la azafata se quedó charlando con el mientras iba de un lado a otro del avión, dedicándole todas las sonrisas del mundo.

Cuando por fin llegaron a tierra les esperaba la policía que se llevaron a la pareja de novios y al grupo de juerguistas, identificando, por lo que pudiera ocurrir, a la anciana que había golpeado a la azafata y que, a todos los efectos legales, había agredido al anciano, el cual salió en silla de ruedas con una toalla manchada de sangre tapándose la boca.

Mientras esperaba a la azafata vió a la familia del niño dando sus datos para testificar contra la anciana de la que aseguraban que había actuado con una maldad demoníaca mientras el niño miraba al suelo.

Al fin apareció el ángel, acompañada de otras dos azafatas y los dos azafatos, y cuando ya pensaba que iba a ser una copa en grupo se despidió de ellos y se acercó a el, le cogió de la mano y le llevó fuera del aeropuerto.

Siempre con una sonrisa radiante en la cara.

-Pedro-

El árbol

Miércoles, Abril 22nd, 2009

Érase una vez dos árboles que crecieron juntos.

Uno de ellos era soberbio, de tronco ancho y fuerte, ramas esplendidas y tamaño fenomenal. Creció rápido y era la envidia del bosque.

Otro era de tronco más fino, ramas largas y delgadas que no se separaban mucho de su tronco sino que crecían a lo largo del mismo.

Cuando venía un soplo de aire el árbol delgado se doblaba en seguida, lo que hacía que su amigo le mirara con cierto desprecio.

¿No ves que la gente se burla de ti al no resistir ni siquiera un leve soplo de aire?, intenta mantenerte firme porque si no nadie te respetará.

Y el otro árbol no respondía porque sabía que a el no le gustaba resistir el viento ya que le molestaba mucho y prefería dejarse llevar hasta que pasara.

El árbol fuerte se hizo famoso y era el cobijo de muchos animalitos porque todos sabían que resistía el viento y sus ramas les cubrían de la lluvia, ignorando al otro árbol porque se doblaba con facilidad y sus ramas apenas les cubría salvo que estuvieran muy pegados al tronco.

Cada vez que venía un poco de viento el árbol fuerte siempre resistía y hacia gala de su fuerza mientras que el otro seguía dejándose llevar. El árbol fuerte acabó por aceptar la debilidad de su amigo y le dijo que no se preocupara porque el era suficientemente fuerte para dar cobijo a todos los animalillos por los dos.

Un día hubo una gran tormenta y se levantó un viento tremendamente fuerte, el árbol débil se dobló como hizo siempre y sus profundas raíces le mantuvieron en su lugar. El árbol fuerte, con unas raíces muy extendidas pero poco profundas, se mantuvo firme hasta que el viento fue más fuerte y le derribó.

Al pasar la tormenta todos los animalillos que se cobijaban en el interior del árbol fuerte se habían buscado otro tronco donde cobijarse, mientras que el árbol débil lloraba que su fuerte amigo había sido derribado y agonizaba en el suelo mientras se iba muriendo por haber querido demostrar su fuerza aún a costa de su propia supervivencia.

-Pedro-

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