Pensaba que la vida ya no le iba a dar nada, nada que mereciese el seguir viviendo.
Había perdido la esperanza…
Sus días eran tristes, insípidos, sin color.
No tenía a nadie a su lado, eso creía ella, que estaba sola,
Sola y vacía…
Y allí se encontraba al borde de un acantilado, llorando…..
pensando que el salto la llevaría a algún lugar mejor.

- Elena, no lo hagas – Escucho que le decían.
Al mirar hacia un lado vio a un hombre. Era joven, no tendría muchos mas años que ella. Estaba tranquilo, su mirada era dulce, y su voz era como una linda melodía…
- Déjame, ¿Que heces aquí? ¿Quién eres? Vete, déjame sola.
- Elena…
Soy tu Ángel
- ¡¿Mi Ángel?! , no me hagas reír…
¿Tú eres un Ángel? ¿Y tus alas que son, de quita y pon? Porque hoy no las llevas puestas.
¡Anda, lárgate de aquí!
- Los Ángeles no tenemos alas, mejor dicho, muchas personas no las pueden ver, y no, no me voy a ir
- ¿Y por que yo no las veo? ¡Dime!
- Porque no crees en mi
- ¿Y que haces aquí si no creo en ti? Esto es de locos….vete… ¡déjame ya!
- Entiendo que no creas, entiendo que me hables así, pero soy tu Ángel aunque no lo creas y te voy a ayudar.
- Pensaba que yo estaba mal ¡Pero tú estas peor “Ángel”!…
¿Así que a ayudarme? ¿Como? ¿Que pretendes hacer?
- Hacerte entender que este no es el salto que debes dar, este no te va ayudar, no vas a encontrar nada si saltas, y perderás mucho…
- Y según tú, ¿Que otro salto tengo que dar?
- A veces cuando vamos andando por nuestro camino, llegamos a un tramo que esta lleno de piedras, espinas….
Hay oscuridad, y hay gente que esta en ese tramo, gente que nos hace daño, gente que no comprendemos…
Entonces tenemos que coger fuerzas, creer en nosotros mismos, y dar un salto,
un salto que nos lleve al otro lado del camino, y seguir caminando, dejar atrás lo que nos hace daño,
el tramo por el cual es difícil de caminar.
- Ese salto lo he intentado dar miles de veces, y nunca lo consigo. Estoy atrapada.
- No, no estas atrapada, lo que te pasa es que no tienes valor, no crees lo suficiente en ti, y dejas de lado a personas que te quieren dar la mano, personas que quieres ayudarte a saltar
- ¿Y tú sabes quienes son esa personas? Porque yo no lo se…
- Esas personas son tus amigos, tus familiares, gente que te ha querido conocer y tú no les dejas que se acerquen a ti, estas tan dolida que piensas que todos quieres hacerte daño, tu misma te pusiste una venda en los ojos que no te permite ver mas allá de lo que quieres ver. Solo ves tristeza, rencor, dolor….
- No puedo creer lo que estoy viviendo
Aquí, al borde del acantilado, hablando con un “Ángel”…. es como una película…
- Exacto, la vida es como una película, donde nosotros somos los protagonistas, pero somos algo mas.
Somos los directores, los guionistas, elegimos a los actores….somos todo, y podemos hacer que coja el rumbo que queramos.
Si quieres que sea una película de drama, salta, salta ahora mismo y acaba con todo.
Si quieres que sea una película de esas que dan ganas de volverla a ver nada mas terminar, de esas que crean ilusiones, que te hacen ver mil colores a tu alrededor, no des este salto, y da el salto en tu camino. Elige a los actores que quieras tener a tu lado. Porque tú eliges
Por unos instantes, todo se quedo en calma, el mar dejo de golpear las rocas, el corazón de Elena dejo de gritar.
Sintió paz….
- ¿Sabes? No se como lo has hecho, pero lo voy a intentar, intentare dar el salto e intentare llevarme lo que yo quiero que me acompañe.
Tiene gracia, me has ayudado y ni siquiera se tu nombre…
Pero….
¿Donde estas? ¿Dónde te has ido? Dime tu nombre al menos…..
¡ ¡ Creo en ti!!
Y en mi…..
Él ya no estaba, había conseguido su propósito y se fue de la misma manera que había llegado, en silencio….
Pasaron unos días y Elena estaba mejor, se dedicaba tiempo para ella, salía a pasear, a pensar….
Una tarde su amiga Isabel la llamo por teléfono, le dijo que esa noche irían a una fiesta, ella y su pareja, y querían que ella los acompañara.
También iría un amigo de la pareja de Isabel.
Elena dijo que si que iría
Al llegar los vio a un lado de la sala, a Isabel, a su pareja y……
¿Mi Ángel? No, no me lo puedo creer. – Pensaba Elena mientras el corazón se le salía del pecho por la emoción de volver a verlo.
Si, era su Ángel,
pero eso él, no lo sabía…. 
Tres.